Una frontera fuerte para una nación más segura.
Hay funcionarios que administran instituciones y hay otros que ayudan a construir visión de país. La diferencia suele encontrarse en la capacidad de comprender que los grandes desafíos nacionales no pueden abordarse desde una sola perspectiva, sino desde una mirada integral que conecte seguridad, desarrollo, infraestructura, economía y bienestar social.
La reciente presentación de la estrategia FUERTE para el desarrollo de la frontera dominicana deja entrever precisamente esa forma de entender la gestión pública. Más que un programa de seguridad, se trata de una propuesta de Estado que busca transformar históricas zonas de vulnerabilidad en espacios de estabilidad, crecimiento y oportunidades para miles de dominicanos que habitan la región fronteriza.
En este esfuerzo ha tenido un papel determinante el ministro de Defensa, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, quien ha impulsado una visión que trasciende la función tradicional de la defensa nacional. Su planteamiento parte de una realidad evidente: la seguridad duradera no se construye únicamente con vigilancia y presencia militar. También requiere carreteras, conectividad, actividad económica, infraestructura moderna, instituciones fortalecidas y comunidades con oportunidades de progreso.
La estrategia FUERTE resume esa filosofía de trabajo. Fortaleza Fronteriza, Unión Nacional, Estrategia de Infraestructura, Resiliencia Económica, Transformación Territorial, Estabilidad y Defensa no son conceptos aislados. Son piezas de una misma arquitectura orientada a consolidar una frontera más segura, más integrada y con mejores perspectivas de desarrollo.
Quizás uno de los aspectos más relevantes de la actual gestión del Ministerio de Defensa ha sido precisamente la comprensión de que la frontera no debe verse únicamente como una línea de separación geográfica. La frontera es también una oportunidad de integración territorial, de crecimiento económico y de fortalecimiento de la presencia del Estado en comunidades que durante décadas demandaron mayores niveles de inversión y atención pública.
Por eso no resulta casual observar al ministro Fernández Onofre recorriendo constantemente la zona fronteriza, supervisando unidades militares, verificando proyectos, evaluando condiciones operativas y manteniendo contacto directo con la realidad del territorio. La presencia permanente sobre el terreno se ha convertido en una característica de su gestión y en una señal de que las decisiones estratégicas deben sustentarse en el conocimiento directo de las necesidades reales de la población.
Su experiencia previa como comandante general del Ejército le permitió conocer de cerca la complejidad de la frontera dominicana. Ahora, desde el Ministerio de Defensa, esa experiencia parece traducirse en una visión más amplia, donde la protección de la soberanía nacional se complementa con iniciativas orientadas a fortalecer la estabilidad, la convivencia y el desarrollo de toda la región fronteriza.
En un momento en que los desafíos migratorios, el crimen transnacional y las dinámicas regionales exigen respuestas cada vez más coordinadas, la República Dominicana necesita instituciones capaces de combinar firmeza, planificación y visión estratégica. La seguridad del siglo XXI ya no puede entenderse únicamente desde la reacción; debe construirse desde la prevención, la modernización y la capacidad del Estado para generar condiciones sostenibles de desarrollo.
Esa parece ser la apuesta que hoy impulsa el Ministerio de Defensa bajo la conducción del teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre. Una apuesta que reconoce la importancia de la defensa nacional, pero que también entiende que una frontera verdaderamente fuerte es aquella donde la seguridad y el desarrollo avanzan de la mano.
Porque al final, la mejor forma de proteger un territorio no es solamente vigilarlo. Es lograr que quienes viven en él tengan razones para creer en el presente y oportunidades para construir el futuro.

